
Las ceras son productos conocidos y usados desde hace muchos miles de años y hoy en día podemos decir que casi no hay actividad en nuestra vida diaria que no incluya el uso de ceras. De hecho, es tal la necesidad del uso de ceras que se esta constantemente a la búsqueda de nuevos métodos de obtención de las mismas.
Junto con las parafinas se usan en adhesivos, aislación eléctrica, artículos de limpieza, cauchos, cosméticos, chicles, depilación, emulsiones, envases, esculturas, explosivos, fósforos, fundición, galvanoplastia, lápices, lubricantes, modelado, odontología, papel carbónico, pirotecnia, quesos, removedores, textiles, velas, para citar solo algunos usos.
Se usan para proteger contra la acción de la humedad, de aceites y grasas, de corrosión, electricidad, ácidos, y álcalis, sales, deshidratación. Mantienen inalterables olores, sabores, color, humedad de los productos a proteger. Dan rigidez, impregnan, lubrican, aíslan, desmoldan, protegen, abrillantan. Pueden tener distintos orígenes: animal, vegetal, mineral, sintético. Se las puede describir por su estructura, textura, aspecto, color.
Las ceras se pueden clasificar por sus características físicas y químicas, que se pueden medir en forma mas o menos sencilla y rápida en un laboratorio. Entre las determinaciones más habituales podemos mencionar: densidad punto de gota o de fusión, punto de solidificación, índice de acidez, índice de saponificación, punto de inflamación, penetración, color, viscosidad, fusión, contenido de aceite, residuo de ignición.
Las ceras pueden ser de origen vegetal, animal, mineral o sintetico.